Los activos financieros argentinos cerraron la semana con importantes subas impulsadas por el anuncio de un entendimiento preliminar para la firma de un acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos. La noticia, que llega tras varias semanas de negociaciones discretas y rumores crecientes, fue interpretada por los inversores como una señal de respaldo político y económico por parte del gobierno de Donald Trump hacia la administración de Javier Milei.

El entendimiento, aún en etapa de construcción, fue celebrado como un paso hacia la apertura comercial que el Gobierno argentino busca consolidar. Sin embargo, los analistas remarcan que el documento difundido hasta el momento carece de precisiones fundamentales: no se detallan aranceles, productos incluidos, ni cronogramas de desgravación, puntos esenciales para evaluar el impacto sectorial y macroeconómico del acuerdo.
El carácter preliminar del texto también abrió interrogantes en múltiples frentes. Uno de los más relevantes es el potencial conflicto con los socios del Mercosur, ya que la normativa del bloque plantea limitaciones a la firma de acuerdos individuales por parte de los países miembros. Aunque algunos especialistas consideran que el momento político podría habilitar cierta flexibilidad, otros advierten que la iniciativa puede tensar la relación con Brasil.
Un mercado optimista, pero prudente
Pese a las incógnitas, en la plaza financiera predomina un tono positivo. Para muchos inversores, el anuncio representa una confirmación de que Argentina mantiene un alineamiento estratégico con Estados Unidos y avanza hacia un modelo económico más abierto y competitivo.
Un informe de Invertir en Bolsa (IEB) destacó que, aunque aún es temprano para estimar efectos concretos sobre el comercio exterior, el interés estadounidense por sectores como minerales estratégicos y alimentos podría traducirse en oportunidades de inversión, especialmente en minería y cadenas de valor asociadas.
Desde Max Capital, en tanto, señalaron que el eventual acuerdo generaría beneficios netos para la economía argentina al facilitar el acceso a insumos y bienes de capital más baratos, lo que elevaría la competitividad de las empresas locales. Ese proceso, explicaron, podría incluso potenciar el salario real a través de una reducción en los costos generales de producción.
No obstante, advirtieron que todo dependerá del diseño final del acuerdo y de la postura del Mercosur frente al entendimiento bilateral.
En su análisis, la firma también alertó sobre sectores que podrían verse afectados, especialmente aquellos donde Estados Unidos posee claras ventajas comparativas, como medicamentos, automóviles y productos electrónicos. En esos casos, la competencia podría desplazar a proveedores brasileños y a fabricantes locales.

Tensiones regionales y asimetrías en la negociación
La consultora Outlier fue más crítica y señaló que el texto conocido hasta ahora podría generar conflictos concretos con Brasil y dentro del Mercosur, con potenciales impactos sobre inversiones orientadas al mercado regional. En su evaluación, la firma remarcó que la negociación presenta asimetrías evidentes, ya que Argentina parecería estar dispuesta a realizar concesiones mayores que las asumidas por Estados Unidos.
Sin embargo, la consultora también reconoció que esa diferencia podría justificarse en el contexto actual: una economía argentina históricamente cerrada, con la necesidad urgente de integrarse al comercio global, atraer inversiones y simplificar el entramado regulatorio.
“El documento consolida una relación estratégica y profundiza un proceso de apertura de la economía argentina. En ese sentido, debería ser positivo para el desempeño local. Pero lo hace apelando a una reciprocidad que, al menos por ahora, no resulta evidente, lo que abre un flanco claro de críticas”, señalaron desde Outlier.
Un anticipo del rumbo económico, con definiciones aún pendientes
Para los analistas del mercado, el entendimiento con Estados Unidos constituye un mensaje político potente y un anticipo del modelo que busca impulsar el Gobierno: mayor apertura, mayor competencia y alineamiento geopolítico con Washington.

Pero coinciden en que el verdadero impacto económico recién podrá medirse cuando se conozca la letra chica del acuerdo:
- Qué productos y sectores tendrán apertura inmediata
- Cómo será el esquema de desgravaciones
- Qué normas de protección permanecerán vigentes
- Cómo se compatibilizará el acuerdo con el Mercosur
- Cuál será la respuesta interna de sectores sensibles
Mientras la negociación avanza en las mesas técnicas, el mercado celebra, pero se mantiene atento. Las primeras reacciones fueron claramente positivas; el juicio de fondo, sin embargo, llegará con los detalles.



