El Gobierno nacional avanza en la preparación de un conjunto de medidas destinadas a reactivar el consumo y darle mayor dinamismo a la economía en el cierre del año. Con el objetivo de llegar a las Fiestas con señales de recuperación, el equipo económico encabezado por Luis Caputo trabaja en una estrategia que combina flexibilización financiera, estímulo al crédito y una mayor liquidez dentro del sistema bancario.

Un clima económico y político más favorable
Tras las elecciones, en el oficialismo señalan que se produjo un cambio significativo en el humor social: los indicadores de confianza del consumidor comenzaron a mostrar una mejora sostenida y el Gobierno logró ampliar su margen de negociación política de cara a los debates clave que se avecinan en el Congreso.
Ese escenario abrió la puerta a una toma de decisiones más activa en materia económica, orientada a apuntalar el nivel de actividad en un momento del año en el que tradicionalmente se intensifica el consumo.
Caputo y Bausili avanzan con la flexibilización del mercado financiero
El ministro de Economía, Luis Caputo, esperó casi un mes tras los comicios para activar un giro en la política monetaria. Alineado con el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, impulsó un conjunto de medidas destinadas a aflojar las tensiones del mercado financiero y dar aire al circuito del crédito.
En los últimos días, el Banco Central redujo la tasa a la que toma pesos de los bancos y recortó en 3,5% la exigencia de efectivo mínimo para depósitos a la vista, cauciones y pases pasivos. La medida comenzará a regir el 1° de diciembre y forma parte de un proceso de flexibilización gradual. A cambio, se amplió en igual proporción la posibilidad de integrar los encajes con títulos públicos.
El movimiento apunta a recomponer la oferta de crédito, aunque no está exento de desafíos: una parte importante de los encajes aumentados durante la gestión Milei quedó inmovilizada en bonos del Tesoro, lo cual condiciona la velocidad con la que el Banco Central puede avanzar en esta misma línea.
El gran objetivo: reactivar el crédito
El Gobierno sostiene que la recuperación del crédito bancario será una pieza clave para remonetizar la economía y fortalecer la demanda. Los niveles actuales se encuentran muy por debajo de los registros históricos y de los de otros países de la región.
De acuerdo con la consultora 1816, existe margen para impulsar los préstamos sin expandir la Base Monetaria, siempre que continúe la reducción de encajes y se habilite a los bancos a prestar una mayor parte de los depósitos que captan.
Aun así, el margen es limitado: la coexistencia de encajes integrados con bonos y la presión inflacionaria —que, tras descender al 1,5% en mayo, volvió a ubicarse por encima del 2% mensual— ponen un freno a cualquier intento de aceleración brusca. El Ejecutivo observa este dato con especial preocupación, consciente de que el consumo reacciona rápidamente ante cambios en el IPC.
Un amplio potencial de expansión
El Gobierno destaca que el sistema financiero argentino opera con un nivel de crédito históricamente bajo. En los años ’90, los préstamos al sector privado llegaban al 24% del PBI, proporción que hoy debería duplicarse para recuperar aquel piso.
En la comparación regional, la brecha también es significativa:
- Chile alcanza un ratio de crédito del 103% del PBI,
- Brasil cerca del 76%,
muy por encima del nivel argentino, que permanece rezagado.
Expectativa hacia diciembre
Con diciembre a la vuelta de la esquina, el Gobierno busca que las nuevas medidas logren un efecto dinamizador en el corto plazo y aporten señales de estabilidad que permitan mejorar la actividad comercial durante las semanas previas a Navidad. La apuesta oficial combina prudencia en el manejo monetario con un mayor protagonismo del crédito como vía para apuntalar el consumo y aliviar la recesión.



