Durante su exposición ante jefes de Estado y delegaciones del Mercosur, el presidente Javier Milei pronunció un discurso de fuerte contenido político y económico, en el que cuestionó el funcionamiento del bloque regional, exigió una profunda flexibilización comercial y reclamó una condena explícita al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Además, reiteró el histórico reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas.

El Presidente dedicó un tramo central de su discurso a Venezuela, luego de que Lula expresara que la acción militar estadounidense en Venezuela provocaría una “catástrofe humanitaria”. “El continente sudamericano se ve nuevamente acosado por la presencia militar” de una potencia extranjera, declaró el mandatario del gigante sudamericano.
“Continúa padeciendo una crisis política, humanitaria y social devastadora”, denundió Milei y calificó al gobierno de Nicolás Maduro como “una dictadura atroz e inhumana”. “Este peligro y esta vergüenza no pueden seguir existiendo en el continente”, agregó.
En ese sentido, expresó: “La Argentina saluda la presión de los Estados Unidos y de Donald Trump para liberar al pueblo venezolano”. También instó al bloque a “condenar tajantemente este experimento autoritario” y volvió a exigir “la liberación de todos los presos políticos”, además de reclamar por “la libertad del argentino Nahuel Gallo, detenido ilegalmente”.
Milei destacó “el reconocimiento internacional al coraje de María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz 2025”, y reiteró “el llamado a que se respete la voluntad del pueblo venezolano”.
Sobre Bolivia, señaló: “Estamos plenamente dispuestos a acompañar con seriedad técnica y claridad política su proceso de adhesión”. Y antes del cierre, reiteró el reclamo argentino por la soberanía en el Atlántico Sur: “El apoyo permanente y sólido del Mercosur a los derechos soberanos de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”.
Hacia el final, Milei vinculó el escenario regional con los recientes resultados electorales. “La victoria de José Antonio Kast en Chile expresa una clara demanda social por economías más competitivas, abiertas y flexibles”, afirmó, y planteó que el bloque enfrenta una definición: “O comienza a acompañar esta nueva realidad o quedará atrapado en una inercia que el mundo ya dejó atrás”.
“La pregunta que debemos hacernos hoy es simple: ¿queremos un Mercosur que sea un motor de crecimiento o un freno para el futuro?”, concluyó el mandatario.
“¿Queremos un Mercosur que sea un motor de crecimiento o un freno para el futuro?”, planteó el mandatario, al abrir una intervención marcada por críticas directas a la estructura y los resultados del bloque. Según Milei, el Mercosur no logró cumplir con los objetivos que motivaron su creación. “Nació para promover el comercio, aumentar la prosperidad, integrar mercados y elevar la competitividad de nuestras sociedades. Ninguno de esos objetivos centrales se cumplió”, afirmó.
En ese sentido, enumeró una serie de déficits estructurales: la falta de un mercado común efectivo, la ausencia de libre circulación real, la inexistencia de coordinación macroeconómica y la escasa armonización normativa. También señaló que el comercio intrazona se mantiene en niveles bajos, mientras el bloque sostiene algunos de los aranceles externos más elevados del mundo. “Un arancel así no protege el empleo, lo destruye”, sostuvo.
Milei cuestionó con dureza la burocracia del Mercosur. “Sí hay una estructura sobredimensionada e ineficaz que se expandió sobre sí misma”, expresó, y remarcó que “la realidad no se discute, se mide”. Para el Presidente, el bloque necesita una reforma integral que reduzca su costo económico y lo vuelva funcional al comercio. “La integración debe estar al servicio del comercio y del crecimiento, no al servicio de la burocracia”, insistió.
Al referirse al potencial regional, destacó que Sudamérica cuenta con activos estratégicos clave como energía, minerales críticos y alimentos, pero advirtió que ese potencial se ve limitado por obstáculos internos. En ese marco, mencionó la necesidad de avanzar en coordinación energética, articulación de cadenas de valor y eliminación de barreras reales al comercio.
La flexibilización fue presentada como un eje central de su propuesta. “La flexibilidad es un activo, no una amenaza. La rigidez solo puede traer estancamiento”, afirmó, y advirtió que intentar congelar los procesos de apertura condenaría al Mercosur al anacronismo.
También se refirió a la relación con la Unión Europea, a la que calificó de excesivamente lenta. “Tras décadas de negociaciones no hemos podido materializar un acuerdo comercial. Nuestros países no tienen diez años más para desperdiciar en discusiones administrativas”, señaló.
En materia de seguridad regional, Milei alertó sobre el avance del narcotráfico y el crimen organizado transnacional, al remarcar que “no conocen límites territoriales”. En ese contexto, recordó la iniciativa argentina para crear una Comisión Mercosur contra el Crimen Organizado Transnacional.
Uno de los tramos más contundentes del discurso estuvo dedicado a la situación en Venezuela. Milei calificó al gobierno de Nicolás Maduro como “una dictadura atroz e inhumana” y denunció que el país atraviesa una crisis política, humanitaria y social devastadora. “Este peligro y esta vergüenza no pueden seguir existiendo en el continente”, afirmó.
El Presidente respaldó la presión internacional sobre Caracas y sostuvo que Argentina “saluda la presión de los Estados Unidos y de Donald Trump para liberar al pueblo venezolano”. Además, instó al Mercosur a condenar de manera tajante al régimen, reclamó la liberación de todos los presos políticos y exigió la libertad del ciudadano argentino Nahuel Gallo, detenido de forma ilegal.
Milei destacó además el reconocimiento internacional a María Corina Machado, a quien mencionó como Premio Nobel de la Paz 2025, y reiteró el llamado a respetar la voluntad del pueblo venezolano.
Sobre Bolivia, expresó la disposición argentina a acompañar su proceso de adhesión al bloque “con seriedad técnica y claridad política”. Y antes de cerrar, reafirmó el reclamo argentino por la soberanía en el Atlántico Sur, subrayando la importancia del respaldo permanente del Mercosur a los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
En el tramo final, el mandatario vinculó el escenario regional con los recientes resultados electorales en la región. Señaló que la victoria de José Antonio Kast en Chile refleja “una clara demanda social por economías más competitivas, abiertas y flexibles”, y advirtió que el Mercosur enfrenta una definición clave: adaptarse a esa nueva realidad o quedar atrapado en una inercia que el mundo ya dejó atrás.
“La pregunta es simple”, concluyó Milei. “¿Queremos un Mercosur que impulse el crecimiento o uno que siga siendo un freno para el futuro?”.



