La cooperativa láctea Cotapa inaugurará este martes su cuarta sucursal en la ciudad de Paraná, un hecho que simboliza mucho más que una expansión comercial: representa la consolidación de un proceso de recuperación productiva y autogestión obrera que comenzó en uno de los momentos más críticos de la historia de la empresa.

El nuevo local abrirá sus puertas este martes 30, a las 11 horas, en la esquina de José María Gutiérrez y Selva de Montiel, en el barrio San Agustín, y se suma a los otros tres puntos de venta que la cooperativa ya opera en la capital entrerriana. La apertura fortalece la presencia territorial de la marca y amplía el acceso de los vecinos a productos lácteos de calidad a precios accesibles, además de alimentos regionales.
Desde la Cooperativa de Trabajo Cotapa destacaron que la nueva sucursal es “un nuevo paso para los trabajadores y una oportunidad para la comunidad, que podrá acceder a productos elaborados localmente, con identidad y compromiso social”.
De la quiebra a la autogestión
La historia reciente de Cotapa está atravesada por una profunda crisis. En 2022, la empresa atravesó un proceso de quiebra que dejó a sus trabajadores sin empleo, sin indemnizaciones y sin un horizonte claro. Frente a ese escenario, un grupo de empleados tomó una decisión determinante: no abandonar la planta y hacerse cargo del proyecto productivo.
El primer desafío fue recuperar la fábrica ubicada sobre avenida Almafuerte, que en sus mejores épocas había llegado a procesar hasta 200 mil litros diarios de leche. La infraestructura estaba deteriorada, el equipamiento era obsoleto y no existía acceso al crédito, pero el objetivo era uno solo: volver a producir y sostener las fuentes laborales.
Con el aval de la Justicia, la cooperativa logró reactivar la planta y, en poco más de un año, comenzó un proceso sostenido de reorganización productiva, inversión gradual y reconstrucción comercial, incluso proyectando nuevos mercados fuera de la provincia.
Reconstruir la marca y volver a vender
La recuperación no fue inmediata ni sencilla. Según explicó Carlos Strada, presidente de la Cooperativa de Trabajo Cotapa, el camino se construyó paso a paso. La marca, profundamente arraigada en la memoria colectiva de generaciones que crecieron con sus yogures y su dulce de leche, fue un punto a favor, pero no alcanzaba por sí sola.
“El reconocimiento de la marca ayudó, pero hubo que reconstruir toda la línea de producción”, señaló. En una primera etapa, se incorporó leche en polvo; luego se sumó equipamiento de frío, se reorganizó la logística y recién entonces se avanzó con la apertura de locales propios.
El recorrido comercial comenzó con un punto de venta tercerizado, continuó con un espacio facilitado por el municipio, luego un puesto en calle Salta, otro en el Mercado Sud, presencia en ferias barriales y, finalmente, la consolidación del local de avenida Almafuerte como principal referencia. La apertura en barrio San Agustín marca ahora una nueva etapa de crecimiento.
Salto productivo y llegada a otras provincias
A pesar de las dificultades propias de una empresa recuperada, Cotapa logró un hito que muchas pymes lácteas no alcanzan: vender fuera de Entre Ríos. Actualmente, la cooperativa abastece con su línea de productos larga vida a 14 provincias del país.
Ese crecimiento fue posible tras una inversión clave realizada en 2023: la incorporación de una línea de envasado Tetra Pak, que permitió ampliar la escala productiva y garantizar estándares de conservación y distribución.
“Esa inversión nos abrió muchas puertas. No fue fácil, pero se logró gracias al esfuerzo colectivo”, remarcó Strada, quien destacó el compromiso de los trabajadores para sostener la producción y cumplir con cada etapa del proyecto.
Una nueva etapa iniciada en 2023
El 1º de enero de 2023 marcó formalmente el inicio de la nueva etapa de Cotapa bajo gestión cooperativa. La empresa, con más de 60 años de historia, pasó a estar conducida por quienes siempre sostuvieron su funcionamiento: sus trabajadores.
Al cumplirse dos años de gestión, la Justicia otorgó una extensión de un año y medio, que vence en junio del próximo año. Durante ese período, la cooperativa avanzó con una propuesta de compra definitiva de la planta, diseñada para no comprometer la estabilidad financiera del proyecto.
“Presentamos una propuesta posible, que garantice continuidad productiva sin poner en riesgo a la cooperativa”, explicó Strada.
Presente consolidado y mirada a futuro
Hoy, Cotapa se encuentra lejos de aquel escenario de incertidumbre. Cuenta con cuatro puntos de venta propios, recuperó proveedores que en su momento habían cortado relaciones, volvió a ocupar espacios en góndolas, recibe visitas escolares y sostiene una producción que llega a gran parte del país.
Pero más allá de los números, el proyecto mantiene un eje central: preservar el trabajo y la identidad cooperativa. Esa convicción atraviesa todo el proceso y se resume en una frase que, según sus protagonistas, guió cada decisión tomada en los momentos más difíciles:
“Que Cotapa no desaparezca”.



