El presidente de Estados Unidos volvió a cuestionar a Claudia Sheinbaum y afirmó que el narcotráfico “gobierna” el país, en medio de un clima de máxima tensión regional
Tras el ataque estadounidense sobre Caracas y el posterior arresto de Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó el tono contra México y lanzó una advertencia directa al gobierno de Claudia Sheinbaum. En una entrevista con la cadena Fox News, el mandatario aseguró que “algo habrá que hacer con México”, al insistir en que los cárteles del narcotráfico controlan amplias zonas del país.

“Los cárteles gobiernan México. Se lo he dicho varias veces a Claudia Sheinbaum: si quería que nosotros interviniéramos. Ella ha dicho que no, está asustada. Pero lo cierto es que algo tendremos que hacer”, afirmó Trump en televisión, en declaraciones que generaron un fuerte impacto político y diplomático en la región.
Las palabras del mandatario estadounidense profundizan la tensión entre Washington y Ciudad de México, y encendieron alarmas en el gabinete de Sheinbaum. En el entorno presidencial mexicano comenzó a circular con fuerza la hipótesis de que la operación militar en Venezuela podría funcionar como un precedente o un “ensayo” para futuras acciones directas de Estados Unidos en territorio mexicano bajo el argumento de la lucha contra el narcotráfico.
Desde el inicio de su nuevo mandato, Trump viene sosteniendo una postura dura respecto al crimen organizado en México, al que acusa de ser una amenaza directa a la seguridad nacional estadounidense. En reiteradas oportunidades propuso catalogar a los cárteles como organizaciones terroristas y no descartó el uso de fuerzas militares para combatirlos, una posición que ha sido rechazada de manera sistemática por el gobierno mexicano.
La administración de Sheinbaum insiste en un discurso centrado en la defensa de la soberanía nacional y en la cooperación bilateral sin intervención armada. Funcionarios del gobierno remarcan que cualquier acción unilateral de Estados Unidos violaría el derecho internacional y los acuerdos históricos entre ambos países, además de generar un grave precedente en la región.
El contexto internacional vuelve particularmente sensibles las declaraciones de Trump. Para la Casa Blanca, la caída de Nicolás Maduro no solo representa el colapso de un régimen autoritario, sino también la derrota de un gobierno al que Washington considera directamente vinculado al narcotráfico y al crimen transnacional. En ese marco, Trump justificó la ofensiva sobre Venezuela bajo la lógica de una “guerra contra el narco”, una narrativa que ahora traslada al caso mexicano.
El propio presidente estadounidense marcó diferencias entre ambos escenarios. Mientras acusa a Maduro de ser un “narcotraficante” y de encabezar un “narco-Estado”, aclaró que no considera a Sheinbaum una criminal. Sin embargo, sostuvo que, al igual que en Venezuela, el narcotráfico cumple un rol estructural en la vida política, económica y territorial de México.
“México es un país maravilloso, pero está capturado por los cárteles. No podemos permitir que eso siga pasando en nuestra frontera”, insistió Trump, reforzando una visión que combina seguridad, migración y narcotráfico como ejes centrales de su política exterior.
En México, las declaraciones fueron interpretadas como una señal de presión directa y como parte de una estrategia de Trump para condicionar la agenda bilateral. Analistas advierten que el endurecimiento del discurso podría anticipar nuevas exigencias en materia de seguridad, migración y cooperación antidrogas, con el riesgo de un deterioro acelerado de la relación diplomática.
Mientras tanto, en América Latina crece la preocupación por un posible cambio de paradigma en la política exterior estadounidense, con un mayor recurso a acciones militares directas bajo el argumento del combate al crimen organizado. La ofensiva en Venezuela y las advertencias sobre México refuerzan la percepción de que Washington está dispuesto a cruzar límites que durante décadas se consideraron inamovibles en la región.



