Después de 26 años de negociaciones, avances y retrocesos, el Mercosur finalmente avanzará en la firma del acuerdo comercial con la Unión Europea, el más ambicioso en la historia del bloque regional. El presidente Javier Milei será uno de los mandatarios presentes en la ceremonia que se realizará este sábado en Asunción, Paraguay, en un contexto marcado por fuertes tensiones políticas y una ausencia que no pasará inadvertida: la del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

El acuerdo fue buscado, sin éxito, por los gobiernos de Fernando de la Rúa, Mauricio Macri y por distintas administraciones peronistas y kirchneristas. Será finalmente bajo la presidencia de Milei cuando el Mercosur concrete esta instancia clave, que apunta a conformar la zona de libre comercio más grande del mundo, aunque aún resta la aprobación de los parlamentos nacionales y del Parlamento Europeo para su entrada en vigencia.
Una ceremonia simbólica, con una silla vacía
El acto se desarrollará en el auditorio del Banco Central del Paraguay, el mismo escenario donde en 1991 se firmó el tratado fundacional del Mercosur. Sin embargo, el evento estará atravesado por una fuerte carga simbólica: la ausencia deliberada de Lula da Silva, que dejará una silla vacía en una mesa pensada para mostrar unidad regional.
La decisión del mandatario brasileño profundiza las diferencias internas del bloque en un escenario internacional atravesado por el resurgimiento del proteccionismo y la influencia del expresidente estadounidense Donald Trump en la agenda continental.
El enojo de Lula y la jugada diplomática de Brasil
Molesto por el fracaso de la cumbre de presidentes realizada días atrás en Foz de Iguazú, donde esperaba firmar el acuerdo, Lula anunció que no viajaría a Asunción. En paralelo, movió rápidamente sus fichas diplomáticas: organizó en Río de Janeiro una reunión propia con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y otros altos funcionarios de la UE, apenas un día antes de la firma formal del tratado.
El gesto fue leído en Buenos Aires y Asunción como un claro mensaje político. Desde el Gobierno argentino se mostraron sorprendidos y molestos tanto por la actitud del presidente brasileño como por la predisposición de Von der Leyen a mantener una reunión bilateral con Lula en la antesala del evento clave del Mercosur.
Malestar con la Unión Europea
El descontento se profundizó cuando se conoció el comunicado oficial de la Unión Europea anunciando el viaje a Brasil. En el texto, la UE calificó a Brasil como “un socio clave” en comercio, inversión, clima, multilateralismo, democracia y derechos humanos, sin mencionar al resto de los países del Mercosur.
Además, destacó que la presidencia brasileña del Mercosur fue “crucial” para destrabar las negociaciones, atribuyéndole un rol central en el impulso del acuerdo. Ese reconocimiento exclusivo generó incomodidad entre los demás socios del bloque y anticipa un clima tenso durante el paso de Von der Leyen por la capital paraguaya.
Un vínculo deteriorado entre Milei y Lula
El episodio se suma a una cadena de desencuentros entre Milei y Lula, cuyas diferencias ideológicas y geopolíticas se han profundizado en los últimos meses. La crisis venezolana fue uno de los puntos de mayor fricción: mientras el presidente argentino respaldó abiertamente la postura de Estados Unidos y vinculó al mandatario brasileño con el régimen de Nicolás Maduro, Lula condenó lo que consideró una “intromisión en asuntos internos”.
La tensión escaló cuando Brasil comunicó que dejaría de custodiar la embajada argentina en Caracas, vacía desde agosto de 2024 tras la expulsión de los diplomáticos argentinos por parte del gobierno venezolano.
En artículos recientes, Lula celebró el acuerdo con la UE como una “respuesta del multilateralismo al aislamiento” y como un freno al “crecimiento del extremismo político”, en un mensaje que fue interpretado como una crítica indirecta tanto a Trump como a Milei, quien busca liderar un bloque regional de gobiernos liberales.
Quiénes estarán en la firma
Con Lula ausente, Brasil estará representado por su canciller Mauro Vieira, quien llegará a Asunción pocas horas antes del acto. El anfitrión, el presidente paraguayo Santiago Peña, compartirá la ceremonia con Milei y con el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, el primero en confirmar su presencia tras la aprobación del acuerdo por parte del Consejo Europeo.
También participarán como testigos de honor Ursula von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien sí llegará a Paraguay luego de haber dado su consentimiento final al pacto.
La firma formal del acuerdo, prevista para el mediodía, estará a cargo de los cancilleres del Mercosur y del comisario europeo de Comercio, el eslovaco Maroš Šefčovič. Entre los invitados especiales figuran además los presidentes de Bolivia, Rodrigo Paz, y de Panamá, José Raúl Mulino.
Un paso histórico, con instancias pendientes
Aunque la firma representa un hito, el acuerdo aún deberá ser aprobado por el Parlamento Europeo y por los congresos nacionales de cada país del Mercosur para entrar en vigencia. De concretarse, el tratado creará un mercado integrado de más de 700 millones de personas, con impacto directo en comercio, inversiones, normas ambientales y cadenas de valor.
Tras los discursos protocolares cinco minutos por cada presidente y por Von der Leyen se tomará la tradicional foto de familia, en la que la ausencia de Lula quedará expuesta como una postal elocuente de las tensiones internas del bloque.
Una visita exprés de Milei
Con la agenda puesta en su próxima participación en el Foro Económico Mundial de Davos, que comienza el lunes, y luego de su paso por el Festival de Jesús María, Milei viajará a Asunción en una visita relámpago.
Está previsto que parta de Buenos Aires alrededor de las 9 de la mañana del sábado y arribe a la capital paraguaya cerca de las 11.30, minutos antes del inicio del acto. Estará acompañado por el canciller Pablo Quirno y una comitiva reducida.
No habrá reuniones bilaterales, almuerzo oficial ni contacto con la prensa. Tras la ceremonia, el Presidente regresará de inmediato al país. “Vamos, se firma y volvemos”, resumieron desde el entorno presidencial, reflejando la importancia estratégica del acuerdo, aunque con un escenario político regional marcado por gestos cruzados y tensiones no disimuladas.



