El Gobierno nacional convocará a sesiones extraordinarias del Congreso desde el 2 de febrero hasta el 1° de marzo, con un temario que incluirá como punto central el tratamiento del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), firmado recientemente tras más de 25 años de negociaciones. Así lo confirmó el presidente Javier Milei, quien anticipó que enviará el texto al Parlamento en los próximos días con la intención de lograr una aprobación rápida antes del inicio del período ordinario.

El anuncio fue realizado por el propio mandatario durante un discurso en Asunción, en el marco de la firma del entendimiento internacional. Allí, Milei sostuvo que no aguardará a marzo para iniciar el debate legislativo y remarcó la importancia estratégica del acuerdo para la política exterior y económica del país.
“Quiero subrayar que la firma de este acuerdo no constituye un punto de llegada, sino un punto de partida dentro de un amplio plan de vinculación económica con diversos actores internacionales. Por eso la Argentina avanzará decididamente hacia la ratificación legislativa del acuerdo Mercosur–Unión Europea. En los próximos días enviaré el proyecto de ley al Congreso para su tratamiento durante las sesiones extraordinarias”, expresó el Presidente.
Un acuerdo con dos tramos y distintos tiempos de aprobación
Según explicaron fuentes diplomáticas argentinas, el entendimiento con la Unión Europea cuenta con dos partes diferenciadas:
- Una comercial, que es la que el Gobierno considera con mayores posibilidades de avanzar en el corto plazo.
- Una política, que funciona como un acuerdo de asociación más amplio y que presenta mayores dificultades para su ratificación.
Para que entre en vigencia la parte comercial, se necesita el aval del Parlamento Europeo y de los congresos de cada país del Mercosur. Una vez aprobado por el Parlamento Europeo y por al menos uno de los congresos del bloque por ejemplo, el argentino, el acuerdo podría comenzar a regir para ese país. Ese es el escenario que Milei busca acelerar.
El Congreso argentino deberá votar el texto por la aceptación o el rechazo, sin posibilidad de modificar su contenido, ya que se trata de un tratado internacional cerrado.
En cambio, la parte política del pacto requiere, además del visto bueno del Parlamento Europeo y de los congresos del Mercosur, la aprobación de los parlamentos de cada uno de los países de la Unión Europea, lo que vuelve el trámite mucho más lento y complejo. En ámbitos diplomáticos admiten que es poco probable que ese tramo avance rápidamente.
Expectativa en Europa y resistencias internas
Desde la diplomacia argentina confían en que, a más tardar en marzo, los parlamentarios europeos podrían dar luz verde a las cláusulas comerciales. Sin embargo, distintos medios del continente reflejan que el panorama es todavía incierto.
Las principales resistencias provienen de:
- Sectores agrícolas, con fuerte peso en países como Francia, que no acompañó con su firma el acuerdo.
- Espacios de extrema derecha, sectores de izquierda y grupos ambientalistas, que cuestionan el impacto del tratado.
Incluso, algunos bloques parlamentarios amenazan con judicializar el acuerdo ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, lo que podría retrasar aún más los tiempos de ratificación.
Ante ese escenario, Milei insistió en Paraguay:
“Esperemos que el Parlamento Europeo haga lo propio a la brevedad posible”.
El escenario político interno
En el plano local, el kirchnerismo aún no fijó una postura definitiva sobre el acuerdo. Resulta llamativo un eventual rechazo, dado que el tratado es impulsado por Brasil, cuyo presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, es el principal socio regional y mantiene una relación tirante con Milei.
En el pasado, Cristina Fernández de Kirchner había sido crítica del entendimiento que impulsaban Mauricio Macri y Jair Bolsonaro, al considerar que no era beneficioso para las economías del Mercosur, y especialmente para la Argentina.
Tras la firma del pacto, el senador Jorge Capitanich calificó al acuerdo como “histórico”, aunque aclaró que su espacio está realizando consultas y un análisis técnico del texto junto a otros países y embajadas para definir una posición “debidamente fundada”.
El temario de las extraordinarias
El acuerdo Mercosur–UE se sumará a un temario que el Gobierno ya tenía delineado para las sesiones extraordinarias. Entre los puntos más relevantes figura la reforma laboral, que el oficialismo pretende llevar al recinto del Senado el 11 de febrero.
Además, el Ejecutivo acelera las conversaciones:
- Con los gobernadores, a través del ministro del Interior, Diego Santilli.
- Con los legisladores, mediante la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
El principal escollo político está en los reclamos de mandatarios provinciales aliados, que exigen una compensación por los fondos de coparticipación que, según estiman, se verían afectados por un artículo que reduciría la recaudación del impuesto a las Ganancias.
Otros proyectos en agenda
En diciembre, la Casa Rosada ya había enviado a sesiones extraordinarias otros proyectos clave, entre ellos:
- El Presupuesto y la ley de inocencia fiscal (ya aprobados).
- El proyecto de compromiso nacional para la estabilidad fiscal y monetaria, que no reúne aún los apoyos necesarios.
- La reforma del Código Penal, que sigue en elaboración.
- La reforma de la ley de glaciares.
Con un temario cargado y un acuerdo internacional de alto impacto en el centro del debate, el Gobierno apuesta a un febrero legislativo intenso para consolidar su agenda económica y de reformas estructurales.



