Tras los primeros compromisos por la Copa Argentina, la temporada 2026 del fútbol argentino quedará formalmente inaugurada este jueves con el inicio del Torneo Apertura de la Liga Profesional. El certamen mantendrá el mismo formato utilizado el año pasado, pero se disputará bajo un calendario extremadamente ajustado, condicionado por la cercanía del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, que comenzará el 11 de junio.

Los puntos obtenidos durante el Apertura no solo definirán clasificaciones parciales, sino que tendrán impacto directo en dos frentes clave: el promedio, que determinará uno de los descensos, y la tabla anual, que consagrará al Campeón de Liga, un título que fue oficializado antes del inicio de la competencia luego de la polémica generada en noviembre pasado con la estrella otorgada a Rosario Central.
Un calendario comprimido por el Mundial
El 2026 será un año de competencia sin respiro. La prioridad absoluta del calendario es el Mundial, lo que obligó a encajar todos los torneos locales en un espacio reducido. El resultado es un cronograma apretado, con abundancia de fechas entre semana y escasos fines de semana completos.
La imagen romántica del fútbol dominical por la tarde aparece relegada. En las primeras doce fechas, casi seis de cada diez partidos se disputarán en días hábiles, con horarios que chocan de frente con la rutina laboral. La televisión vuelve a ordenar la grilla: Boca y River concentrarán la mayoría de los turnos dominicales, mientras que otros equipos quedarán relegados a lunes, martes o miércoles.
Racing y Banfield representan una curiosidad reveladora del reparto: en el tramo inicial del torneo no jugarán ningún domingo. En cambio, Boca y River volverán a ser protagonistas centrales del prime time futbolero.
El arranque es vertiginoso. La primera fecha comienza este jueves, la segunda se pondrá en marcha el lunes siguiente y la tercera ya asoma para el sábado 31. En el mejor de los casos habrá 72 horas de recuperación entre partidos, aunque la exigencia real viajes, entrenamientos, rotaciones forzadas hará que el desgaste sea mayor.

Experiencia al poder: los veteranos del Apertura
En un torneo corto, comprimido y sin margen para errores, la experiencia vuelve a ocupar un lugar central. El Apertura 2026 tendrá como decano a Juan Manuel Insaurralde, de 41 años, liderando la defensa de Sarmiento de Junín. Detrás suyo aparece una lista de nombres ilustres que aún sostienen su vigencia.
José Sosa, campeón con Estudiantes, comenzará el certamen con 40 años. Enzo Pérez, nuevo refuerzo de Argentinos Juniors, buscará liderazgo en el mediocampo. Jorge “Fatura” Broun seguirá siendo el sostén de Rosario Central. Fernando Muslera aportará jerarquía en el arco del Pincha, mientras que Franco Armani, héroe de Qatar, se prepara para cruzar pronto la barrera de los 40.
En total, serán 26 futbolistas de 30 equipos con 38 años o más. Leer el juego, administrar energías y manejar los tiempos sigue siendo un valor diferencial en un torneo donde no hay margen para ensayar. La templanza suele pesar más que la explosión.
La picadora de carne de los entrenadores
Si algo caracteriza al fútbol argentino es la fragilidad del puesto de director técnico. El 2025 dejó una marca elocuente: 30 entrenadores dejaron su cargo durante la temporada. Sin embargo, el inicio del Apertura 2026 ofrece una foto llamativa: 26 técnicos continúan en sus puestos de un año a otro.
El dato no implica estabilidad real, sino apenas una tregua inicial. El fútbol local sigue sin creer en los procesos largos si los resultados no aparecen rápido.
Entre los nuevos ciclos sobresalen regresos y apuestas urgentes. Jorge Almirón volvió desde Chile para hacerse cargo del campeón Rosario Central. Diego Martínez regresó al país para conducir a Huracán. Ambos tuvieron como último paso por Argentina el banco de Boca.
La dupla Orsi-Gómez asumió en un Newell’s necesitado de puntos, tras conducir a Platense a su primer título, el Apertura 2025. Lucas Pusineri inició su etapa en Central Córdoba de Santiago del Estero luego de ser despedido de Atlético Tucumán. Su caso es paradigmático: figura al mismo tiempo entre los técnicos echados y entre los que comienzan un nuevo ciclo.
Un año con múltiples títulos y objetivos cruzados
Además del Apertura y el Clausura, la temporada 2026 repartirá otros cinco títulos oficiales: Trofeo de Campeones, Supercopa Argentina, Supercopa Internacional, Copa Argentina y el ya instituido Campeonato de Liga para el líder de la tabla anual.
Este último trofeo, que en 2025 quedó en manos de Rosario Central, no estaba originalmente en los planes y generó sorpresa por su aparición tardía en el calendario oficial.
El mercado de pases permanecerá abierto hasta el martes 27 de enero a las 17:45, apenas minutos antes del inicio del primer partido de la segunda fecha, que comenzará el lunes próximo con el duelo entre Platense e Instituto.
Público visitante y descensos en juego
Al igual que la temporada pasada, algunos partidos contarán con público visitante en encuentros especialmente designados. El primero de 2026 será en la cancha de Banfield, donde se habilitarán 5.700 entradas para hinchas de Huracán.
En el fondo de la tabla también se jugará una batalla silenciosa. La suma de puntos del Apertura y el Clausura, además del Campeón de Liga, determinará uno de los dos descensos: el correspondiente a la tabla general. El segundo equipo que pierda la categoría lo hará por el promedio de las últimas tres temporadas, o de las que tenga completas en caso de haber ascendido recientemente.
Un torneo corto, intenso y sin margen de error
Con un calendario asfixiante, viajes constantes, fechas entre semana y objetivos superpuestos, el Torneo Apertura 2026 abrirá una temporada exigente como pocas. Cada punto tendrá valor doble: servirá para pelear campeonatos, clasificar a copas internacionales y, en muchos casos, evitar el descenso.
El fútbol argentino vuelve a rodar en un contexto extremo. Poco descanso, muchas urgencias y un Mundial que marca el pulso de todo el calendario. La pelota empieza a girar y, como casi siempre, no habrá tiempo para esperar.



