El precio del pollo registró un nuevo incremento en la ciudad de Paraná, con una suba cercana al 10% que vuelve a encender señales de alerta entre los consumidores. En un contexto económico marcado por la caída del poder adquisitivo, el aumento repercute directamente en las decisiones de compra y en la forma en que las familias organizan su consumo diario.

Desde una carnicería local, Diego, uno de los responsables del comercio, confirmó el ajuste y explicó que se trató de una actualización que ya se venía postergando. “Subió casi un 10%. Había quedado retrasado y en semanas anteriores también se había aplicado algún retoque”, señaló. A pesar de ello, destacó que el pollo sigue siendo una de las carnes más elegidas por su relación entre precio y calidad.
Actualmente, el pollo entero se vende a 5.500 pesos, mientras que el kilo de pata muslo también se ubica en 5.500 pesos, con promociones por cantidad. “Tenemos ofertas de 3, 5 y 10 kilos, y el precio va bajando a medida que aumenta el peso. Eso ayuda mucho a quienes compran para toda la semana”, explicó.
En cuanto a los cortes más demandados, la pechuga encabeza la lista, aunque con un valor sensiblemente más alto: alcanza los 13.000 pesos por kilo. “Es uno de los cortes que más sale, pero también el que más se siente cuando hay aumentos”, admitió.
Cambios en los hábitos de consumo
Según relató el comerciante, el comportamiento de los clientes se transformó de manera notoria en los últimos meses. “Hoy se compra por precio y ya no por kilo. La gente lleva lo justo para el día”, indicó. En ese sentido, explicó que se incrementó la venta de bolsas de medio kilo, que permiten ajustar el gasto y evitar el acopio. “Antes se compraba para tener en el freezer. Ahora se compra lo que se va a comer”, resumió.
Diego también comparó el escenario entre las distintas carnes. “La carne de cerdo es la más económica y había quedado estancada. La vacuna es la más cara. Por eso el pollo sigue siendo una alternativa intermedia, aunque ya no es tan accesible como antes”, describió. Dentro del rubro aviar, los cortes más buscados siguen siendo la pata muslo y la pechuga, precisamente por su versatilidad y su menor costo relativo frente a la carne vacuna.
Estrategias para sostener las ventas
Desde el comercio aseguran que hacen un esfuerzo constante para no perder clientes. “Tratamos de no tocar tanto los precios y de ofrecer otras alternativas como pamplonas, arrollados y preparados listos para cocinar”, contó Diego. Estas opciones permiten diversificar la oferta y captar a quienes buscan rendir más el dinero sin resignar calidad.
Sin embargo, reconoció que el impacto económico se siente con fuerza, especialmente hacia fin de mes. “El bolsillo de la gente se nota cada vez más. Preguntan mucho por ofertas, comparan precios y achican la compra”, afirmó.
A este panorama se suma una baja estacional del consumo tras las fiestas de fin de año. “Siempre después de diciembre hay una caída, pero en Entre Ríos hay un consumo histórico de carne que ayuda a sostener el rubro”, destacó. “Los entrerrianos consumen mucha carne, por suerte para nosotros. Por eso seguimos marchando, aunque con cautela”, concluyó.



