Un grave caso de presunta violencia de género sacude a la ciudad de Santa Elena y tiene como principal acusado a un funcionario policial. Una joven de 18 años denunció haber sido víctima de golpes, amenazas con arma blanca y privación ilegítima de la libertad durante dos días, en un episodio que la dejó internada en estado delicado y con secuelas físicas que aún persisten.

Según relató la denunciante, el hecho ocurrió tras una salida nocturna el pasado 31. “Salimos a bailar y me sacó del lugar para llevarme a una ciudad cercana. Durante todo el camino me fue golpeando y me amenazaba con un cuchillo, diciéndome que me iba a matar”, contó.
La joven aseguró que, al regresar, el agresor la golpeó nuevamente y la empujó desde un auto en movimiento. A partir de ese momento perdió el conocimiento y permaneció cautiva durante dos días. Mientras ella estaba inconsciente, el acusado habría utilizado su teléfono celular para simular normalidad ante familiares y amigos. “Mandaba mensajes a mi mamá y a mis amigas como si fuera yo, y subía fotos como si estuviéramos comiendo juntos”, relató.
Cuando logró despertarse, se encontraba en la vivienda del agresor. “Estaba llena de marcas, me había cortado el pelo y tenía un corte en el cuello. Él actuaba como si nada hubiera pasado, estaba fumando tranquilo”, recordó. En ese estado, pidió ser llevada a un hospital, donde fue derivada posteriormente al Hospital San Martín debido a la gravedad de las lesiones.
“Me salía líquido por la nariz y por la oreja por el golpe en la cabeza. Hoy todavía tengo parálisis facial y estoy en rehabilitación”, explicó. Los médicos constataron múltiples lesiones compatibles con una fuerte agresión física.
La versión inicial del acusado había sido que las heridas se debían a un supuesto accidente en bicicleta. Sin embargo, esa explicación fue rápidamente desmentida por la propia joven y su entorno, quienes aseguraron que ella no posee ni utiliza ese tipo de rodado.
El caso ya se encuentra en manos de la Justicia. La denunciante relató que declarar fue una experiencia traumática: “Estaba en shock y con muchísimo miedo. Él quiso matarme. No sé cómo logré levantarme. Estuve literalmente cerca de la muerte”.
Pese a la gravedad de la denuncia, el acusado un policía de 35 años oriundo de Santa Elena que presta servicios en Paraná no se encuentra detenido. Según la víctima, sólo se le retiró el arma reglamentaria y se le impuso una restricción de acercamiento por 70 días. “Sigue siendo policía y no tengo botón antipánico. Nadie de la fiscalía se comunicó conmigo”, lamentó.
La joven también afirmó que el hombre tendría antecedentes por violencia de género. “Lo conocía hacía pocos meses. Tiene denuncias de sus ex parejas y conmigo ya había tenido actitudes violentas. Me manipulaba y yo tenía mucho miedo”, sostuvo.
El caso generó conmoción en la comunidad y reabrió el debate sobre los mecanismos de control y sanción dentro de las fuerzas de seguridad, así como la protección efectiva de las víctimas en situaciones de alto riesgo.
Mientras continúa la investigación judicial, la joven intenta recuperarse física y emocionalmente, con el acompañamiento de profesionales de la salud y su entorno más cercano, a la espera de que la causa avance y se determinen responsabilidades.



