El Xeneize volvió a dejar una imagen preocupante tras el traspié ante Vélez. Sin claridad ni contundencia, igualó 0 a 0 y se fue reprobado por su gente.
Boca Juniors igualó sin goles frente a Club Atlético Platense y profundizó su momento irregular. Luego de la derrota ante Club Atlético Vélez Sarsfield, el equipo no logró reaccionar en su estadio y volvió a mostrar serias falencias ofensivas. El empate dejó un clima tenso en La Bombonera, donde los hinchas despidieron al plantel con silbidos.

El conjunto dirigido por Claudio Úbeda tuvo mayor posesión durante varios pasajes del encuentro, pero careció de profundidad y claridad en los metros finales. Las jugadas se diluyeron en centros previsibles o remates forzados, y la sensación general fue de impotencia ante un rival ordenado y disciplinado.
En el mediocampo, Leandro Paredes alternó buenas intervenciones con pérdidas que cortaron el ritmo del equipo. El volante fue reemplazado en el segundo tiempo por molestias en el tobillo, lo que encendió la preocupación pensando en el próximo compromiso frente a Racing Club. Su evolución física será clave en una semana que se presenta determinante.
En el complemento también sumó minutos Edinson Cavani, quien regresó tras una prolongada inactividad por lesión. El delantero uruguayo mostró movilidad, pero aún lejos de su mejor versión, no consiguió generar peligro concreto en el área defendida por Matías Borgogno, una de las figuras de la noche.
Platense apostó a un planteo conservador pero efectivo. Con líneas compactas y presión en zonas clave, logró neutralizar los intentos de Boca y cerró los espacios por las bandas. Si bien el “Calamar” no dispuso de situaciones claras, supo incomodar con algunas transiciones rápidas que obligaron a la defensa local a mantenerse atenta.
El problema para Boca no fue solo la falta de gol, sino la escasez de ideas. El equipo mostró dificultades para romper bloques cerrados, abusó del pelotazo y no logró asociaciones fluidas entre mediocampistas y delanteros. La ansiedad fue creciendo con el correr de los minutos y el murmullo de la tribuna terminó transformándose en una reprobación generalizada tras el pitazo final.
El empate deja interrogantes de cara al duelo del viernes, nuevamente en casa, donde el margen de error parece cada vez menor. Boca necesita recuperar confianza, funcionamiento y eficacia si pretende volver a meterse en la pelea y calmar el malestar de su gente.



