Con el reloj en cuenta regresiva, el Gobierno nacional intensifica las negociaciones políticas para asegurar la aprobación del Presupuesto 2026 en el Senado, luego de una semana marcada por tensiones internas, cambios de estrategia y un traspié clave en la Cámara de Diputados. La Libertad Avanza trabaja ahora con un objetivo concreto: evitar sorpresas de último momento y garantizar que la denominada “ley de leyes” sea sancionada sin modificaciones, tal como llegó desde Diputados.

En ese marco, el oficialismo convocó a reuniones virtuales con aliados parlamentarios y prevé un nuevo encuentro de la mesa política este lunes en la Casa Rosada, donde se terminará de definir la hoja de ruta para la sesión prevista para el viernes.
Un Presupuesto sin cambios para asegurar los votos
Tras idas y vueltas y debates internos, el Poder Ejecutivo resolvió no insistir con modificaciones al texto aprobado en la Cámara baja. La decisión implica dejar fuera del debate parlamentario, al menos por ahora, los artículos vinculados a la emergencia en discapacidad y al financiamiento universitario, así como otras disposiciones que quedaron excluidas tras el rechazo del Capítulo XI.
Desde la Casa Rosada reconocen que no existen los votos necesarios para avanzar con esos cambios en el Senado, principalmente por la negativa de sectores de la Unión Cívica Radical, que cuenta con una decena de bancas en la Cámara alta. Frente a ese escenario, la prioridad pasó a ser asegurar la sanción del Presupuesto, aun cuando no refleje plenamente las pretensiones originales del Gobierno.
La estrategia oficial contempla reabrir el debate sobre esas normas más adelante, en iniciativas separadas, para evitar que el Presupuesto quede nuevamente empantanado.
El rol de las provincias y el recuerdo del traspié en Diputados
La principal preocupación del Ejecutivo es que se repita lo ocurrido en Diputados, cuando un grupo de gobernadores retiró su respaldo a último momento y frustró la aprobación de un capítulo clave del proyecto. Ese antecedente encendió alarmas en el oficialismo, que ahora busca blindar el respaldo de las provincias antes de llegar al recinto.
En el Gobierno admiten que el malestar de algunos mandatarios provinciales tuvo fundamentos concretos. Las derogaciones de ciertas leyes vigentes, introducidas sin consenso previo, generaron enojo en distritos que consideran que esas decisiones afectan recursos y compromisos asumidos.
“No se puede avanzar con cambios de ese calibre sin avisar ni acordar con las provincias”, reconocen en despachos oficiales, donde también subrayan que el impacto fiscal de algunas de esas normas es considerado “insostenible” a mediano plazo.
Reuniones clave y contactos permanentes
Para evitar nuevos imprevistos, la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, encabezó durante el fin de semana una ronda de conversaciones con legisladores aliados. El domingo por la tarde, convocó a una videollamada con referentes de bloques afines, que según cálculos oficiales reúnen alrededor de 44 senadores, una base clave para alcanzar la mayoría necesaria.
“El Presupuesto se va a votar tal como está, sin cambios”, coincidieron varios de los participantes de ese encuentro virtual, dejando en claro que el objetivo es cerrar filas y reducir el margen de incertidumbre.
El oficialismo cuenta, además, con el respaldo de los tres senadores del PRO, que pese a su malestar por haber quedado afuera del reparto de cargos en la Auditoría General de la Nación, confirmaron su acompañamiento al proyecto presupuestario.
No obstante, ese apoyo no estaría garantizado para otros temas que se tratarían en la misma sesión, como la ley de inocencia fiscal, destinada a incentivar el uso de dólares no declarados en la economía formal.
La mesa política vuelve a reunirse en Casa Rosada
Este lunes, la mesa política del Gobierno volverá a reunirse en la Casa Rosada para afinar la estrategia final. Del encuentro participarán, además de Bullrich, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el asesor presidencial, Santiago Caputo; y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio “Nacho” Devitt.
La última reunión de este espacio tuvo lugar el jueves pasado, apenas un día después del revés en Diputados y en un contexto de fuerte presión social, con una movilización de la CGT en Plaza de Mayo. En esa ocasión, se resolvió postergar el tratamiento de la reforma laboral hasta febrero, para concentrar todos los esfuerzos en el Presupuesto.
Expectativa de aprobación y mensaje a los gobernadores
Con las concesiones realizadas y el diálogo intensificado, en el Ejecutivo confían en que el Presupuesto 2026 será aprobado este viernes sin mayores sobresaltos, con el acompañamiento de los gobernadores, que también ven con buenos ojos contar con una ley de gastos y recursos sancionada antes de fin de año.
“En principio, no debería haber sorpresas”, aseguran funcionarios que mantienen contacto permanente con senadores propios y de otros bloques, aunque reconocen que el escenario sigue siendo dinámico.
En el Gabinete sostienen que la decisión de no insistir con las derogaciones más polémicas fue clave para recomponer puentes con las provincias y ordenar la interna oficialista. La apuesta ahora es cerrar el año legislativo con el Presupuesto aprobado y dejar para 2026 los debates más sensibles.



