El dólar informal tocó los 1.530 pesos y el riesgo país volvió a escalar hasta los 580 puntos básicos, reflejando un renovado clima de desconfianza financiera. La suba coincidió con la difusión del balance cambiario de noviembre del Banco Central, que expuso un déficit de USD 1.163 millones y volvió a poner el foco sobre la fragilidad externa de la economía argentina.

La reacción del mercado no fue casual. A poco más de dos semanas de un fuerte vencimiento de deuda, la falta de acumulación genuina de reservas y las señales contradictorias del equipo económico comenzaron a presionar sobre el tipo de cambio y los activos argentinos.
Déficit cambiario y vencimientos en el horizonte
El dato que encendió las alarmas fue el balance cambiario de noviembre, que arrojó un déficit de cuenta corriente de USD 1.163 millones. En términos simples, al país le salieron más dólares de los que ingresaron por comercio exterior, servicios y pagos de rentas, un resultado que choca de frente con la promesa oficial de fortalecer las reservas internacionales.
La inquietud se potencia por el calendario financiero: el próximo 9 de enero la Argentina deberá afrontar un vencimiento de USD 4.100 millones. Sin embargo, lejos de mostrar un colchón sólido de divisas, las reservas netas siguen en terreno negativo y el Banco Central acumula un rojo que ya supera los USD 18.000 millones.
A este escenario se suma la falta de definiciones claras por parte del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre cómo se afrontará ese compromiso. El anunciado préstamo repo por USD 7.000 millones aún no se concretó y, en las últimas horas, el propio Gobierno puso en duda la continuidad del swap con el Tesoro de Estados Unidos, lo que agregó más incertidumbre.
El dólar blue y el riesgo país reflejan la desconfianza
En ese contexto, el mercado cambiario reaccionó con fuerza. Este viernes, el dólar blue subió 1,7% y cerró en $1.530, mientras que el riesgo país volvió a acercarse a la zona de los 580 puntos básicos, con un incremento cercano al 1%.
La presión cambiaria se intensifica a medida que se acercan los vencimientos de deuda y crecen las dudas sobre la capacidad del Gobierno para conseguir financiamiento externo sin recurrir a medidas de emergencia. No se trata de un escenario de pánico, pero sí de una señal clara de desconfianza.
Comercio, servicios y pagos de intereses: las claves del rojo
Si bien el comercio exterior no fue el principal problema del mes, mostró una caída muy significativa respecto al año anterior, cercana al 80%. Aun así, el rubro Bienes dejó un superávit de USD 535 millones, con exportaciones por USD 4.888 millones e importaciones por USD 4.353 millones.
La sangría apareció por el lado de los Servicios, que registraron un déficit de USD 559 millones, impulsado por viajes al exterior, pasajes y consumos con tarjeta en moneda extranjera.
El golpe más fuerte llegó desde el Ingreso primario, que mostró una salida de USD 1.131 millones, explicada casi en su totalidad por el pago de intereses de deuda, principalmente al Fondo Monetario Internacional. Ese drenaje se lleva buena parte del aire financiero del país y limita cualquier intento de recomponer reservas.
Más personas se dolarizan y crece la demanda de billetes
La reacción social frente a este escenario también quedó reflejada en el mercado de cambios. Durante noviembre, las personas humanas compraron USD 1.596 millones netos, de los cuales USD 1.088 millones se destinaron a la compra de billetes. Más de 1,1 millón de personas decidió dolarizarse, un comportamiento que evidencia cautela frente al rumbo económico.
El equilibrio del mes se sostuvo por otro canal. La cuenta financiera mostró un superávit de USD 1.656 millones, explicado por ingresos del sector financiero y por los denominados “otros movimientos netos”. En contraste, el Gobierno y el Banco Central registraron un déficit de USD 840 millones. Sin esos ingresos financieros extraordinarios, el resultado global hubiera sido claramente negativo.
Reservas en alza, pero sin acumulación genuina
Las reservas internacionales cerraron noviembre con una suba de USD 954 millones y alcanzaron los USD 40.335 millones. Sin embargo, el incremento no respondió a una acumulación genuina de dólares. Pesaron factores como los depósitos de los bancos en el Banco Central, la revaluación de activos como el oro con un destino aún incierto y compras puntuales del Tesoro.
En paralelo, se realizaron pagos por USD 843 millones al FMI y USD 865 millones a otros organismos internacionales, lo que sigue erosionando la posición externa.
En este marco, el mercado observa con atención los próximos pasos del Gobierno. Con vencimientos cercanos, reservas frágiles y un dólar informal en alza, la estabilidad cambiaria vuelve a estar en el centro de la escena.



