Con el apoyo de bloques dialoguistas y un sector del peronismo, el Senado convirtió en ley el Presupuesto 2026, otorgándole al gobierno de Javier Milei la primera “ley de leyes” desde el inicio de su gestión. La votación significó un triunfo político clave para la Casa Rosada en el cierre de un año legislativo marcado por tensiones y derrotas parciales frente a la oposición.

La iniciativa fue aprobada en general por 46 votos afirmativos, 25 negativos y una abstención, tras una extensa sesión atravesada por fuertes cuestionamientos, debates técnicos y reproches políticos. Acompañaron al oficialismo los senadores de La Libertad Avanza, la Unión Cívica Radical, el PRO, legisladores provinciales y un grupo de peronistas no alineados con el kirchnerismo.
Una ley clave tras dos años sin Presupuesto aprobado
La sanción del Presupuesto 2026 representa un hecho inédito para la actual administración, que durante sus dos primeros años de gestión debió gobernar sin la herramienta central de planificación económica. En ese marco, el oficialismo destacó la importancia de contar con previsibilidad fiscal y un marco legal que respalde el programa económico.
El bloque Justicialista, conducido por José Mayans y alineado con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, votó en su totalidad en contra del proyecto, al considerar que el texto no refleja la realidad económica del país y profundiza el ajuste sobre áreas sensibles.
El proyecto había obtenido media sanción la semana pasada en la Cámara de Diputados, aunque allí se eliminó el Capítulo 11, que contemplaba la derogación de las leyes de Emergencia en Discapacidad y de Financiamiento Universitario, un punto que había generado fuerte resistencia social.

El capítulo más polémico y los artículos en disputa
Uno de los momentos más tensos del debate se produjo durante el tratamiento del Capítulo 2, que fue aprobado por 42 votos afirmativos, 28 negativos y dos abstenciones. Este apartado concentró las mayores objeciones incluso entre senadores aliados al Gobierno.
El artículo 12 establece que las universidades nacionales recibirán recursos por un total de 4,8 billones de pesos, aunque incorpora una serie de condiciones y requisitos para el acceso a esos fondos, lo que despertó críticas por parte de la oposición y sectores académicos.
Más polémico aún fue el artículo 30, que dispone la derogación de normas clave del sistema educativo y científico. Entre ellas, la obligación de destinar el 6% del PBI a educación, el esquema de financiamiento progresivo para ciencia y tecnología hasta alcanzar el 1% del PBI en 2032, y el 0,2% de los gastos corrientes del presupuesto educativo destinado a escuelas técnicas.
Críticas del kirchnerismo y cuestionamientos al programa económico
La sesión estuvo marcada por numerosas cuestiones de privilegio, una dinámica poco habitual en el Senado, pero anticipada por el kirchnerismo durante la reunión de Labor Parlamentaria. El principal orador crítico fue el jefe del bloque peronista, José Mayans.
“El Presupuesto está totalmente desactualizado y no tiene nada que ver con la realidad que estamos viviendo”, afirmó el senador formoseño, quien cuestionó la política cambiaria del Gobierno y advirtió sobre inconsistencias en las proyecciones de inflación y crecimiento.
Mayans también apuntó contra los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional y sostuvo que el programa económico “no cierra” desde el punto de vista social ni productivo.
Apoyos con reparos y advertencias desde bloques aliados
Desde la Unión Cívica Radical, el senador Maximiliano Abad votó a favor del Presupuesto en general, pero rechazó el Capítulo 2. “No podemos mirar para el costado ni condenar a las futuras generaciones a no tener un futuro mejor”, expresó.
Sobre el artículo 30, Abad fue contundente: “Es un artículo escoba, porque barre con las metas de inversión en educación y ciencia que la Argentina construyó durante años”.
Por su parte, la senadora Beatriz Ávila, del bloque Independencia, remarcó que “el Presupuesto no es el ideal”, pero sostuvo que brinda previsibilidad y rompe con un ciclo de incertidumbre permanente. “Aprobarlo no es un cheque en blanco. Seguiremos ejerciendo nuestro rol de control, pero la alternativa era seguir sin presupuesto por tercer año consecutivo”, afirmó.
Villarruel ausente y un cierre con tono épico del oficialismo
La sesión comenzó pasado el mediodía con la vicepresidenta Victoria Villarruel presidiendo el debate, aunque se retiró antes de la votación del Capítulo 2. Habitualmente, Villarruel no encabeza votaciones ajustadas o adversas para el oficialismo, aunque en este caso el resultado terminó favoreciendo a La Libertad Avanza.
El cierre del debate estuvo a cargo de la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, quien defendió el Presupuesto con un discurso de fuerte contenido político y simbólico. “No es solo una herramienta económica, es un punto de partida para refundar una historia emocional de la Argentina”, afirmó.
Bullrich sostuvo que el país “se acostumbró durante años a la resignación y al fracaso” y que el nuevo rumbo apunta a recuperar la cultura del esfuerzo, el trabajo y la previsibilidad. “El cambio dejó de ser un eslogan y empezó a sentirse en la vida real de los argentinos”, concluyó.
Con la sanción del Presupuesto 2026, el Gobierno de Javier Milei obtiene una victoria legislativa clave que fortalece su programa económico y consolida el respaldo político tras las elecciones de medio término, aunque el debate dejó en evidencia que el consenso sigue siendo frágil y condicionado.



