El régimen de Irán profundiza su ofensiva judicial contra los manifestantes detenidos durante la ola de protestas iniciada el 28 de diciembre, en un contexto de fuertes denuncias por represión, juicios sumarios y penas de muerte inminentes. El jefe del Poder Judicial iraní, Gholamhosein Mohseni Ejei, anunció que los procesos judiciales serán “rápidos”, una definición que encendió las alertas de organismos de derechos humanos y de la comunidad internacional.

El anuncio se produce mientras aumenta la preocupación por la situación de Erfan Soltani, un joven manifestante condenado a muerte bajo el cargo de “moharebeh” (“guerra contra Dios”, según la legislación iraní), una figura penal utilizada históricamente por el régimen para justificar ejecuciones de opositores políticos.
Juicios acelerados y advertencias desde el Poder Judicial
Durante una visita a una prisión, Mohseni Ejei sostuvo que los tribunales deben actuar con rapidez frente a los detenidos por las protestas. “Si alguien ha prendido fuego a una persona o ha cometido actos extremadamente violentos, debemos hacer nuestro trabajo rápidamente”, declaró, según difundió la televisión estatal.
Las declaraciones refuerzan las denuncias de que los detenidos enfrentan procesos judiciales sin garantías, con acceso limitado a abogados independientes y condenas dictadas en plazos muy breves. Organizaciones humanitarias advierten que la velocidad de los juicios podría derivar en ejecuciones inmediatas, sin posibilidad de revisión.
Cifras de víctimas: fuertes discrepancias y denuncias de encubrimiento
Las cifras sobre muertos y detenidos varían ampliamente según la fuente. La organización HRANA, con sede en Estados Unidos, informó haber verificado 2.403 muertes de manifestantes, además de 147 personas vinculadas al gobierno, 12 menores de edad y 9 civiles no relacionados con las protestas, lo que eleva el total documentado a 2.571 fallecidos desde el inicio de la represión.
Por su parte, Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, confirmó al menos 734 muertes, aunque advirtió que el número real podría ser mucho mayor y alcanzar varios miles. En un hecho poco habitual, un funcionario iraní reconoció públicamente una cifra global de dos mil muertos, aunque las autoridades continúan atribuyendo muchas de las víctimas a supuestos “actos terroristas” promovidos desde el extranjero.
Analistas y medios internacionales coinciden en que la represión es una de las más violentas registradas en la historia reciente del país, tanto por la magnitud de las muertes como por el uso sistemático de detenciones masivas y castigos ejemplificadores.

La pena de muerte como herramienta de disuasión
El uso de la pena capital se ha convertido en un eje central de la respuesta del régimen. El Departamento de Estado de Estados Unidos informó que la primera ejecución relacionada con las protestas estaba prevista para este miércoles 14 de enero, y mencionó explícitamente el caso de Erfan Soltani, de 26 años.
Amnistía Internacional exigió la suspensión inmediata de todas las ejecuciones y denunció que las condenas se basan en confesiones forzadas y procesos judiciales injustos. “La aplicación de la pena de muerte contra manifestantes constituye una violación flagrante del derecho internacional”, señaló la organización.
Advertencias y presión desde Estados Unidos
Desde Washington, el presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos actuará “de manera muy firme” si Irán avanza con una campaña de ejecuciones. En una entrevista con CBS News, aseguró que mantiene todas las opciones abiertas, incluida la acción militar, y anunció el cese de contactos diplomáticos, además de la imposición de aranceles a quienes comercien con la república islámica.
“Una muerte ya es demasiado”, subrayó Trump, al tiempo que reiteró el respaldo estadounidense a los manifestantes iraníes y condenó la represión ejercida por el régimen.

Protestas sociales que derivaron en un desafío político
Las manifestaciones comenzaron como una reacción al aumento del costo de vida, pero rápidamente se transformaron en un movimiento de carácter antigubernamental, con consignas contra el liderazgo político y religioso del país. Los enfrentamientos se extendieron por numerosas ciudades y representan el mayor desafío interno al régimen desde la Revolución Islámica de 1979.
El líder supremo, Ali Khamenei, encabeza un sistema que enfrenta crecientes cuestionamientos internos, especialmente entre jóvenes y sectores urbanos, pese al férreo control estatal.
Apagón digital y dificultades para verificar la represión
El bloqueo del acceso a internet se convirtió en otra herramienta clave de las autoridades. Desde el 8 de enero, Irán atraviesa un apagón digital casi total que, según la organización Netblocks, alcanzó 132 horas consecutivas en uno de los tramos más prolongados.
HRANA advirtió que la falta de conectividad impide la verificación independiente de las cifras de víctimas, detenciones y condenas, y facilita el aislamiento de los manifestantes y sus familias.
Condena internacional y pedidos de frenar la represión
La reacción internacional ha sido contundente. El ministro de Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, calificó la situación como “la represión más violenta de la historia contemporánea de Irán” y exigió su cese inmediato. Gobiernos europeos, organizaciones humanitarias y referentes de derechos humanos reclamaron la liberación de los detenidos y el fin de las ejecuciones.
Mientras tanto, la diplomacia estadounidense incrementó la presión mediante sanciones, advertencias públicas y apoyo explícito a las demandas de los manifestantes.
Un escenario de incertidumbre y consecuencias a largo plazo
Irán atraviesa un clima de tensión permanente, con enfrentamientos entre opositores y fuerzas de seguridad, y un régimen que responde con mano dura. En este contexto, activistas y analistas coinciden en que la memoria de la represión tendrá consecuencias profundas y duraderas en el futuro político y social del país.
La posibilidad de ejecuciones masivas mantiene en vilo a la comunidad internacional, mientras el destino de cientos de detenidos sigue siendo incierto.



